LOS HERMANOS CAMPOS

UNA VIDA PARA EL FOLCLORE. LOS HERMANOS CAMPOS, MARCIAL Y ELEODORO CAMPOS. DON ELEODORO NACE EL AÑO 1925 Y MARCIAL EL AÑO 1928.

No les falta humor ni picardía ni ese aire ladino, pícaro, del hombre del campo, del huaso chileno. Pero para los hermanos Eleodoro (84) y Marcial Campos (81) hay cosas que son serias, solemnes, casi sagradas y que no dan para bromas. Por ejemplo, eso de apellidar la cueca, de ponerle “brava”, “chora” o “guachaca”.

HISTORIA

Hay dos testigos clave en la historia de la cueca chilena, desde que nace en el campo profundo con letras y melodías de autor anónimo, hasta que se instala en la gran ciudad, inspira a nuevos creadores con nombre y apellido y luego llega al disco. Provienen, de hecho, desde el interior campestre de la séptima región y además se apellidan Campos: Eleodoro y Marcial, Los Hermanos Campos, emblemas de la cueca a secas. “Sin apellido”, como ellos mismos creyeron que era esta canción patrimonial y de cuya manera también defendieron en sus más de setenta años de actividad.

Los inicios: todos cantan todas

Hijos del cantor, payador y acordeonista Vicente Campos y de la poeta popular Verónica Sepúlveda, los hermanos comenzaron su vida entre pies de cueca, refalosa y costillar. En Cantentoas, una pequeña localidad cercana a Longaví donde nacieron, cada familia era un pequeño conjunto musical. Así fue como el caserío tomó su nombre y hasta allí llegaron también los primeros recopiladores en busca de canciones.

Eleodoro (n. 1925) fue el primogénito de los Campos-Sepúlveda, también el primero en transformarse en músico. Fernando (n. 1928), que fue inscrito por segunda vez en el Registro Civil como Marcial, era fuerte en el trabajo en los fundos de la zona y ayudaba a su padre como temporero desde muy pequeño. Tardó un poco más en llegar a la guitarra y en acompañar a su hermano mayor, quien ya tocaba la cuncuna (acordeón de botones) y abordaba las cuecas con fuerza.

En 1935 Marcial (con siete años) trabajaba en el fundo San Manuel de Longaví. Fue el año en que se unió por primera vez a Eleodoro, quien con sólo con diez años se presentaba en restaurantes de Parral. En 1936 ya circulaba el rumor de los niños cantores: Los Campos. Entonces fueron contratados por el alcalde de Longaví para animar un sábado de esparcimiento. Y ganaron más dinero que en todo un mes como temporeros. La sociedad estaba sellada. Era el tiempo en que interpretaban las canciones que habían aprendido en Cantentoas: “Debajo de un limón verde” (cueca), “Los amores de don Pancho” (tonada), “Los rosales” (vals criollo). E iban con cuncuna y guitarra desde Longaví a Parral y de Linares a Talca, cantando en los trenes y locales, ya vestidos de niños huasos. Los hermanitos Campos, desde esa época, alrededor de 1935, apunta Eleodoro, no se separaron nunca más. Hasta ahora,

Lo aprendieron de chicos. De su padre, Vicente, que era payador y acordeonista y que a punta de correazos les enseñó las notas básicas: la “corta”, que es el La menor, y la “larga” que es el DO. Con los dedos extendidos sobre el puente de la guitarra. Lo suyo no fue de academia, claro está, pero viniendo de dónde venía -de Longaví, VII Región-, aprender a tocar cuecas y tonadas era cosa casi natural. Se empezaron a ganar la vida en matrimonios y bautizos. En restoranes de Parral y Linares. Porque ganaban más cantando que como temporeros, prácticamente el único oficio posible por esos pagos.

Cueca – La Consentida (Hermanos Campos).

Cueca – Ta´ Bailando una Morena (Hermanos Campos).

Pero es en 1940 cuando los mismos Hermanos Campos datan el inicio de la historia oficial del dúo. El lustro previo corresponde a una prehistoria musical. Ese año arribaron a Santiago, convencidos de que traían lo mejor del folclor campesino entre su repertorio. Tenían doce y dieciséis años. La escena de la música de raíz tenía a populares artistas: Las Caracolito, el Dúo Rey-Silva, el Dúo Bascuñán-Riquelme, el Dúo Molina-Rojo, el Dúo Illanes-Pedrini, Las Hermanas Miranda, Las Huasas Andinas, Las Petorquinas, el Dúo María-Inés. Los Campos cantaban en el restorán El Portón de calle San Diego y en el aire libre de la Quinta Normal. Ahí los encontró Tito Arancibia, disc-jockey folclórico de Radio del Pacífico conocido como “El Huaso Spiker” (dada su condición de locutor). Arancibia convenció al dúo de actuar en los programas en vivo y directo con auditorios repletos.

Cueca – Te miro la cara y me da se´ (Hermanos Campos).

Cueca – El sombrero de paja Manolo (Hermanos Campos).

El éxito: la hermandad con Guadalupe del Carmen

En 1943 actuaban en la boite Zeppelin en calle Estado, junto a la orquesta de Osvaldo Larrea que acompañó a la diva Josephine Baker (con Los Hermanos Campos tras bambalinas, petrificados ante el show de la artista afroamericana). Y dado su éxito incipiente fueron invitados a ingresar por primera vez al estudio de grabación.

Los Hermanos Campos – Memoria de Gato y un dialogo chileno

Pero esa sesión para RCA Victor fue insuficiente. Ninguno había podido antes escucharse a sí mismo cantar y opinaron que las interpretaciones fueron desastrosas. Los productores de la disquera los enviaron al Conservatorio Nacional para estudiar técnicas vocales. Pronto estaban de regreso para grabar su primera serie de cuecas, compiladas en la colección Selección de cuecas Nº 3 (1943), junto a Los Sureños, y los hermanos Parra: Hilda, Violeta, Roberto y Lalo. Grabaron “Chileno valiente”, “Hasta cuándo con la inflación” y “Los amores de don Pancho”, una de sus piezas de los inicios. Los Campos ya estaban en los hogares de la familia santiaguina.

Hermanos Campos “La Bandera Chilena”

Para 1947, sus nombres, sus atuendos y sus canciones rotaban por más auditorios radiales: Yungay, El Mercurio, Cooperativa Vitalicia, Minería. Compartían el escenario y los programas estelares con otras estrellas de la canción popular como Arturo Gatica, los Parra o Raúl Gardy, considerado uno de los artistas del folclor y la cueca más importantes de todos los tiempos. Ese año también figuraba en Radio del Pacífico una emergente cantante adolescente llegada desde la zona de Chanco y que deslumbraba al público en la interpretación de corridos y rancheras mexicanas. Se llamaba Esmeralda González Riquelme (n. 1931) y en la década siguiente llegó a ser la más grande y popular de las artistas chilenas de la canción mexicana bajo el nombre de Guadalupe del Carmen.

Cantaba los corridos conocidos en los villorrios en voz de Jorge Negrete, quien había visitado Chile en 1946 y había desatado la histeria colectiva entre los fanáticos: “Allá en el rancho grande” y “¡Ay, Jalisco, no te rajes!” Juan Charrasqueado. Pero fue con la grabación de “Ofrenda” en 1949 que Guadalupe del Carmen estalló como figura popular. Marcial Campos estableció un noviazgo con ella que sólo duró un breve tiempo, pues se casaron en 1947. Los Hermanos Campos comenzaron a acompañar sus canciones mexicanas, a conocer este repertorio y a popularizarlo junto con la solista. Durante la era del long-play, por ejemplo, a su habitual repertorio de cuecas el dúo folclórico sumó un LP exclusivo de canciones mexicanas, Bailemos corridos (1968).

Guadalupe del Carmen–Juan Charrasqueado

La zorrita corredora Los hermanos Campos (un corrido)

Desde fines de los años ’40, Los Hermanos Campos recorrieron Chile en giras de Arica a Punta Arenas junto a Guadalupe del Carmen como estrella y a Jorge Landy como presentador y recitador. Se establecieron por tres años en la boite La Tranquera, de Concepción, actuando como dúo, más la orquesta típica de la casa. Y siguieron por las quintas de recreo y locales de Penco, Tomé y Talcahuano. En 1954 Guadalupe del Carmen se convirtió superestrella al conseguir el primer disco de oro de la región para RCA. Fue desde mediados de los ’50 también que Eleodoro y Marcial comenzaron a escribir sus primeras cuecas originales, ingeniosas y simples: “Los mineros de Lota”, “La cueca de Longaví”, “El bolsero” (de Eleodoro); “La cueca del beso”, “La cueca del amor”, “El huaso enamorado” (de Marcial). Llegaron a tener unas trescientas cado uno y para entonces sus espectáculos fueron mucho más que un repertorio sucesivo de estas canciones. Los Hermanos Campos eran showmen absolutos con coplas, versos, contrapuntos, tallas a la chilena y, por supuesto, cueca picaresca.

Cueca – El Huaso Enamorao´ (Hermanos Campos).

Hermanos Campos-El Bolsero, Para matizar un ramo

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