LOS PRISIONEROS SEGUNDA PARTE

Más tarde se integró Cecilia Aguayo (ex Las Cleopatras). Jorge le comunicó que era la nueva integrante de Los Prisioneros; y aunque no sabía tocar ningún instrumento, dejó medicina para dedicarse a aprender teclado. Ensayaba todos los días en su casa, cuando sus amigos la visitaban y le preguntaban por qué tocaba temas de Los Prisioneros —Jorge le había indicado que no comentara a nadie hasta que fuera presentada oficialmente como miembro del grupo—, ella respondía “porque me gustan”.

Ocho meses tardó el álbum Corazones en convertirse en éxito. Cuando la nueva formación debutó en el Festival de Viña del Mar. Sin embargo, Fonseca deja de representar el grupo el día siguiente del Festival.








El 24 de octubre de ese año, Jorge y Miguel anuncian la separación del grupo, lanzan un video y disco titulado Grandes éxitos de Los Prisioneros, que vendió más de 120 mil copias en Chile y 54 mil en el exterior. Iniciaron la gira de despedida que terminó en el Estadio Chile, donde la gente empezó a gritar —«Narea, Narea, Narea»—, ante esto Jorge González respondió mofándose de la nueva banda de su ex compañero, al referirse como «Proxenetas y Flemáticos», pero el público fue cada vez más insistente, Jorge no lo pudo soportar, tiró la guitarra al suelo y se retiró al camarín para poder llorar. El último concierto de Los Prisioneros fue en Valparaíso en 1992.

Ni por la razón, Ni por la fuerza, Los Dioses y el Caset pirata

En 1996 Los Prisioneros se volvieron a ver luego de varíos años, y empezaron a recopilar los éxitos de la banda, más rarezas desde los tiempos de Los Pseudopillos, Los Vinchukas, Gus Gusano y Los Apestosos. El compilado vendió 100 mil discos dobles. Alrededor de 40 temas fueron seleccionados en un CD doble titulado Ni por la razón, ni por la fuerza. Tocaron en una instancia, de manera privada, en Balmaceda 1215, sin embargo, no se concretó ningún acuerdo de volver a juntarse, ni los medios dieron la noticia.

En 1998 Jorge y Miguel se volvieron a unir, junto con el venezolano Argenis Brito, para formar el trío Los Dioses, realizaron giras por Chile y Perú, interpretando clásicos de Los Prisioneros, con el que realizaron algunas tocatas no muy afortunadas, bajo una gira subtitulada “Lo mejor de Los Prisioneros”. La agresividad de González y su falta de cuidado sobre el escenario alejaron al público.Jorge colapso debido a su adicción a las drogas y dejó el grupo en marzo de 1999, sin ningún álbum editado. Miguel y Argenis Brito continuaron juntos, bajo el nombre de Razón Humanitaria. En 2000 Jorge interrumpe sorpresivamente la promoción de su último álbum como solista, viajó a Cuba, para superar su adicción a las drogas en el Centro de Desintoxicación de Villa Quinqué de ese país.



















En octubre del 2000 Carlos Fonseca editó, bajo el sello Warner Music, el álbum Tributo a Los Prisioneros, realizado por 18 grupos chilenos, con Jorge González en los coros. Un mes después, bajo la producción de Jorge González lanzaron El caset pirata, siendo este una recopilación de los éxitos de la banda registrado en directo entre 1986-1991. Lanzaron un sencillo como adelanto previo a la publicación del álbum el 30 de octubre, «No necesitamos banderas», de una presentación de 1992 en la gira de despedida de la banda.El disco vendió 20 mil copias.

Reencuentro, giras, disco y nuevo quiebre (2001-2003)

Artículo principal: Gira de reencuentro de Los Prisioneros.

De izquierda a derecha: Carlos Fonseca, Jorge González, Claudio Narea y Miguel Tapia en conferencia el 9 de octubre de 2001.

El 5 de septiembre de 2001 la formación original de Los Prisioneros anunció su regreso después de doce años, lanzó un nuevo sencillo de una antigua canción regrabada para la ocasión, «Las sierras eléctricas», originalmente registrada antes de la salida de Claudio Narea en 1989 para Corazones, publicada póstumamente en Ni por la razón, ni por la fuerza. Ese mismo año el sello EMI edita el álbum recopilatario doble Antología, su historia y sus éxitos, un álbum más completo que el Grandes éxitos que solo duraba 55 minutos, por lo que decieron retirar el último álbum de los catálogos. La disquera tuvo problemas contractuales ya que por contrato no podían editar un disco sin el consentimiento de la banda por lo que tuvieron que adecuarse a las exigencias de ellos. Además incluía «Las sierras eléctricas» en su versión original, que no era propiedad de EMI. A finales de ese año, los integrantes originales de la banda, González, Tapia y Narea, se reúnen nuevamente y realizan dos conciertos en el Estadio Nacional de Santiago, el 30 de noviembre y el 1° de diciembre, con gran convocatoria, acaparando varías portadas de prensa ante la multitudinaria congregación y emotivo reencuentro. Los Prisioneros se convirtieron en la primera, y hasta ahora, única agrupación chilena en llenar dos veces el aforo del Estadio Nacional, récord solo superado en 2007 por Soda Stereo al conseguir los 126 mil boletos vendidos en dos fechas, en su gira de regreso Me verás volver.

En 2002 se registró esta memorable actuación en un álbum en vivo y en formato DVD, mientras que la banda hacía una exitosa gira por todo Chile y por diversos países de América Latina. Es en este tiempo en que la banda comienza a crear pequeñas polémicas por sus dichos en las presentaciones, como cuando en Perú, González dice que se avergonzaba de las actitudes antiperuanas de sus compatriotas, o como en el caso de la Teletón 2002, donde González pronuncia dichos irónicos sobre las empresas asociadas al evento, acusando que utilizan la campaña televisiva para su propio beneficio, haciendo un negocio de ella. Hasta el día de hoy este episodio es muy recordado.

Entrada concierto de Los Prisioneros en Chuquicamata.

En febrero de 2003, tuvieron un fuerte y exitoso paso por el Festival de Viña del Mar llevándose todos los premios y en junio de 2003, Los Prisioneros lanzan al mercado un nuevo álbum (el quinto de su carrera) titulado simplemente Los Prisioneros. Aunque éste se alejó mucho del sonido original que hizo famosa a la banda, la crítica social, política y anti-neoliberal no estuvo ausente. El disco logró Disco de Oro y Platino, y Ultraderecha y San Miguel son los temas que se desprendieron como singles.

Algunos meses más tarde, Claudio Narea abandona nuevamente a Los Prisioneros, esta vez en forma definitiva, las razones de su salida las publicó en el sitio web de la banda.

Este despido me fue comunicado el día 18 de agosto, en el marco de una reunión a la que fui convocado por Jorge y Miguel. Sin mediar diálogos ni discusiones, Jorge González me comunico, simplemente, que “no queremos tocar más contigo”. Me acuso de querer sobresalir y de comentar con amigos mis problemas al interior del grupo. Estaba especialmente molesto por una entrevista que concedí en junio al diario Las Últimas Noticias, a pesar de que se trató de una conversación sobre asuntos personales en la que no revelé ningún tipo de infidencia sobre la banda.

Claudio Narea, 22 de septiembre de 2003.

González y Tapia siguieron tocando junto a músicos invitados. La gran sorpresa fue la integración momentánea de Álvaro Henríquez (Los Tres y ex Los Pettinellis), con el que grabaron el disco de cóvers y re-versiones, Los Prisioneros en las Raras Tocatas Nuevas de la Rock & Pop, grabado en la misma estación radial.














El 23 de octubre Los Prisioneros fueron nominados como «Mejor artista central» por la cadena MTV Latinoamérica, quien conmemoraba sus diez años de existencia y su segunda entrega de premios, razón por la que organizaron el supergrupo, «Los Black Stripes» para la apertura, con diferentes exponenetes del rock latino, entre ellos, Jorge González, quién compartió con artistas como Charly Alberti y Juanes. Alex Lora (de El Tri) comenzó cantando «We are sudamerican rockers», luego se unieron Jonaz y Rosso (integrantes de Plastilina Mosh), seguido de ellos, apareció González interpretando «Bolero falaz» de Aterciopelados y después gritó «Viva Cuba». Posteriormente criticó la nueva línea de MTV, señalando que en un principio ésta estaba orientada al verdadero rock y que hoy, la estación televisiva se había convertido en un canal igual que todos, con reality show, Ricky Martin y Alejandro Sanz.

Henríquez, Manzana y disolución (2003-2006)

Miguel Tapia (en el medio) con un fanático a bordo de un avión con destino a Iquique en 2004.

Durante el año 2004 se integran a la banda como integrantes fijos Sergio Coty Badilla y Gonzalo Yáñez. Esta nueva formación sacó un disco el año 2004, con el nombre de Manzana. A partir de entonces, la banda decide radicarse en México. Por estos motivos Yáñez deja el grupo.

A finales del año 2004, Jorge González conversa extensamente sobre su historia y obra con el periodista y escritor chileno Emiliano Aguayo, lo que se convierte en el libro Maldito Sudaca: Conversaciones con Jorge González, (Ril Editores, 2005, Chile). Esta es considerada la entrevista más larga que haya dado el músico alguna vez.

El 18 de febrero de 2005, realizan, luego de haberse presentado exitosamente en Canadá, Estados Unidos, México, Ecuador, Perú, Bolivia, Colombia y Chile, durante los dos años anteriores, su último concierto en Caracas, Venezuela. La disolución estuvo pactada desde mucho antes, incluso sus fans más cercanos ya estaban avisados, pero no la prensa, por diferencias de ciudades en que vivían cada uno. Mientras Jorge González había fijado residencia en México, Miguel Tapia y Sergio Badilla, seguían en Santiago de Chile.

El videoclip de la canción “Manzana” es recordado por la aparición de Christell Rodríguez, pequeña cantante salida del programa “Rojo” de TVN.

Legado y política

Según varios autores, Los Prisioneros se convirtieron, por sus las letras contingentes y de crítica social, en la voz de miles de jóvenes chilenos y latinoamericanos de los años ochenta. Según Jorge González (líder y compositor del grupo), Los Prisioneros no pertenecían a ningún partido político y sus canciones no estaban sustentadas en una base ideológica ni contestatarias sino que una vez hecha aparecen el trasfondo, «Sólo contamos lo que cualquiera siente. Hay gente que reclama contra la sociedad capitalista no porque se haya leído a Marx sino porque simplemente no le alcanza la plata para comprar todo lo que la televisión le enseña que debiera tener para ser feliz. (…) Decir que somos contestatarios suena muy publicitario. Nosotros no reclamamos contra una persona contra el sistema como tal.»

El 1 de julio de 1983 fue el año en que González, Narea y Tapia se hicieron llamar por primera vez «Los Prisioneros», mientras que por otro lado, el 11 de mayo de ese año, se llevó a cabo la primera protesta en contra el régimen de Augusto Pinochet dando una cadena de 12 protestas hasta fines de octubre de 1984. Ambos caminos se cruzaron y Los Prisioneros sin quererlo se convirtienron en su estandarte de lucha haciendo que fueran censurados dentro de los principales medios de comunicación, entre ellos la entonces red estatal del gobierno, Televisión Nacional de Chile (Canal 7), se salió de las señales de la Teletón de 1985, en cuanto Los Prisioneros hicieron su aparición. Según Narea, detectaron que podían ser algo peligrosos para la estabilidad del gobierno del General Pinochet, mientras que Fonseca aseguró que en el primer álbum de la banda, La voz de los 80, no se hacía ningún ataque directo a la dictadura ni un tributo a Salvador Allende. Carlos Fonseca dijo que ellos tenían otra visión de la música, querían ser exitosos. «Por eso no circunscribían las letras a Chile. Ahora, con el tiempo, uno se da cuenta de que pese a eso la gente convirtió esas canciones en una herramienta de lucha contra la dictadura. Por eso Jorge se incomoda cuando le preguntan sobre esto, porque él nunca sintió haciendo canciones de protesta».

Claudio Narea en su autobiografía Mi Vida Como Prisionero dijo que si bien Los Prisioneros no era una banda política simpatizaban con ideas de izquierda:

«Recuerdo cuando Jorge comenzó a hablar de socialismo un día mientras caminabamos por San Miguel. (…) Me decía que era lo más justo, que nadie se moriría de hambre y que la vida sería mejor para todos cuando se implantara ese sistema, y que de seguro se iba a implantar. (…) Pero en realidad no era tan común que al interior de la banda habláramos sobre política, pues la música era lo que nos llenaba. (…) No tuvimos presos políticos en nuestras familias, ni salíamos a protestar, (…) aunque igual llegamos a detestar a Pinochet observando las cosas que pasaban por esos días, como el caso de los profesionales degollados, por ejemplo. Jorge González ha dicho muchas veces que la letra era un relleno en las canciones de Los Prisioneros. Él fue quien inventó aquellas canciones. (…) Nuestra banda será recordada siempre por los que vivieron la dictadura, precisamente por eso, porque había dictadura y no se podía hacer casi nada, salvo cantar canciones de Los Prisioneros. No tengo ni idea si la fama y la popularidad de la banda hubiesen sido igual sin los milicos, pero me da la impresión de que no. Creo que pertenecemos a esa época nos guste o no.»

Al otro día del plebiscito, Jorge González interpretó el sentimiento de alrededor de 500.000 jóvenes que votaron NO, al declararse «más aliviado que alegre», sabiendo que pese el fin de la dictadura, esto traería secuelas —aunque no tan graves— en lugar de mejorar. «Esto nos lo hicieron los viejos y miren, allí están Jarpa y Aylwin, ellos ya estaban haciendo chuchoca en 1973 y siguen ahí. ¿Crees de verdad que es muy esperanzador mirar a los políticos? Sí, parece que ahora al menos puede haber, si no es esperanza, al menos respiro, tal vez puedas pensar que hay algo que valga la pena en el futuro, al menos que no sientas ese camino bloqueado que sólo te daba ganas de irte y buscarte la vida en otra parte, en cualquiera, en Australia o en Europa».

Influencias y estilo musical


The Clash




















Los Prisioneros en sus comienzos definieron su música como new wave. Cuando entraron al Liceo N. º 6 escuchaban The Beatles, Kiss, Queen y Bee Gees. Pero fue The Clash, —de acuerdo a las palabras de Claudio Narea— después de haber escuchado un especial de Radio Concierto en 1981, dedicado al último trabajo del grupo británico punk, Sandinista!, que inspiró la música de la carrera del trío san miguelino en su inicio. Quedaron sorprendidos por la diversidad de sonidos pasando desde el rock, reggae, jazz hasta vals con un toque humorístico, algo nuevo para ellos. Jorge González lo señaló como su disco favorito. La influencia de The Clash se hizo evidente en los discos de La voz de los ’80 y en La cultura de la basura; y en la lírica y la estética del videoclip «We are sudamerican rockers». El asombro por esta banda los llevó a escuchar otros artistas que también cultivaban el punk, el reggae y el new wave como The Specials, The Stranglers, Bob Marley, The Cars, Adam and the Ants, Devo, entre otros.Varios medios han señalado que también tienen influencias de The Police pero en una entrevista lo negaron. Según la agrupación chilena pop Bambú «No necesitamos banderas» fue la primera canción reggae grabada en Chile.


































En 1985 Jorge y Miguel recibieron influencias tecno, de artistas como Depeche Mode, Ultravox, Thomas Dolby, Heaven 17, y también de grupos de new wave como The Cure, o de Indie rock como The Smiths y Aztec Camera, donde se vio reflejado en la utilización de teclados, sintetizadores, y batería eléctrica en Pateando Piedras y que explotó más adelante en Corazones. González declaró que Los Prisioneros fueron más un grupo tecno pop que de rock. Patricio Urzua en Rolling Stone Chile señaló sobre Pateando Piedras: «Lo más llamativo del disco era el sonido electrónico que insinuaba “Estar solo” o los ladridos sampleados de “El baile de los que sobran”. En ciertos círculos, esto acarreó comparaciones inmediatas con Depeche Mode. Más allá de esta novedad que para entonces era cegadora, las guitarras seguían mandando en el sonido del trío: el riff de “Quieren dinero” no desentonaría en la banda sonora de un spaghetti western, lo que de nuevo habla de la inteligencia de la banda.» La revista Indy Rock también señaló que «Quieren dinero» tiene matices de western, además de poseer tintes bailables a lo New Order. Lalo Ibeas, líder del grupo Chancho en Piedra, opinó que fue muy arriesgado para Los Prisioneros «haber hecho su segundo disco cambiando radicalmente el sonido de la banda, pasar de guitarras al estilo The Clash, al sonido de los sintetizadores, y así y todo seguían sonando como Los Prisioneros». El musicólogo Juan Pablo González dijo que «Marcó un puente sonoro en los años 80, desde una sonoridad artesanal, donde prevalecían la lana de los chalecos chilotes y las guitarras arpegiadas, hacia este mundo new wave, de sonidos tecnológicos y textos clarísimos, donde no había cabida a las metáforas y a la agenda política de la época.»

Según Jorge González, «Muevan las industrias» les dio identidad en Latinoamérica en países como Colombia,Venezuela, Perú y otros lugares, porque sonaba diferente a las grandes potencias del rock en español y argentino. Cristián Heyne, productor musical de artistas como Supernova y Javiera Mena, señaló como una de sus canciones mejor logradas del trío, «”Muevan las industrias” es una canción única. Hay una oscuridad allí, una solidez sonora que no se puede encontrar en ningún otro grupo chileno.»

La cultura de la basura innovó en la música electrónica y según Jorge es el álbum más rockero de la agrupación. Para Los Prisioneros, según González, la influencia del disco eran Los Prisioneros, se fijaban en lo que podían usar de lo que habían utilizado en sus discos anteriores.

Los Apestosos & Gus Gusano y sus Necrofílicos Hemofílicos

La banda mostró su faceta punk bajo el nombre de Los Apestosos. Este grupo tenía canciones que no fueron hechas para Los Prisioneros sino por diversión; los temas eran más acelerados y Jorge cantaba imitando los grupos punk que ellos escuchaban. En 1987, mientras estaban en el estudio de Caco Lyon, se pusieron a tocar esos temas, Caco se interesó y les cedió su tiempo para que grabaran esos temas en su estudio. Entre esas canciones estaban «Generación de mierda» (canción compuesta por Jorge a fines de 1984 y que interpretaron en el Estadio Nacional en 2001) e «Invitado de honor» (compuesta para la ocasión tras la visita que hizo en esos días el predicador Jimmy Swaggart al general Augusto Pinochet) y otros temas compuestos en la época de Los Pseudopillos y de Los Vinchukas. Otro grupo aparte de Los Apestosos también existía, Gus Gusano y sus Necrofílicos Hemofílicos; leyendo la historia de Los Beatles descubrieron a los artistas que los Fab Four admiraban como a Elvis Presley, Bo Diddley, Gene Vincent, Buddy Holly, Chuck Berry, entre otros; esto los condujo al rock and roll.También escucharon al grupo The Cramps, por sugerencia de Yogui Alvarado (líder y vocalista de Emociones Clandestinas), mientras que González leía las historias del escritor estadounidense Howard Philips Lovecraft. Con esas influencias, Jorge y Claudio empezaron a hacer canciones de tres acordes con letras completamente dementes y las registraban en la sala de ensayo que ellos tenían, con una grabadora de cuatro pistas, nuevamente por diversión y humor. De todas estas canciones hechas en 1988 —basadas en el estilo de Elvis, entre otros— salió una canción para el trabajo más en serio de Los Prisioneros, el rockabilly «We are sudamerican rockers». Gran parte del material de Los Apestosos y de Gus Gusano, más algunas canciones que González y Narea lograron componer para la banda sonora de una película de humorada sin sentido, que ellos mismos realizaron —sin Miguel Tapia— con algunos amigos y el hermano de Jorge, Marco; y que nunca se concluyó, Lucho, un hombre violento, serían publicados póstumamente en la década siguiente en el doble álbum recopilatorio Ni por la razón, ni por la fuerza, mientras que otros permanecen todavía inéditos



Premios y reconocimientos

Con el éxito de Pateando Piedras los medios empezaron a tomar en serio a Los Prisioneros, la revista Super Rocknota 1 los señaló como el mejor grupo de Chile. Además, premió Pateando Piedras como mejor álbum, a Jorge González como el mejor compositor y eligió el tema «El baile de los que sobran» como la mejor canción del año, posteriormente, fueron premiados en Perú por la canción «El baile de los que sobran», y en Ecuador por el tema «Sexo».

El videoclip de «Tren al sur» fue nominado al «mejor video latino» de la cadena norteamericana de MTV. El 1 de octubre de 1993 se abrió por primera vez la cadena de MTV Latinoamérica y el primer videoclip emitido fue «We are sudamerican rockers». En la velada estuvo presente Jorge González.En 2003, con motivo de celebrar los diez años de MTV y su segunda entrega de premios, armaron el supergrupo «Los Black Stripes», con diferentes exponentes del rock latino, entre ellos, González para la apertura de esta ceremonia. Partió Alex Lora (de El Tri) a quien luego se les unió Jonaz y Rosso (integrantes de Plastilina Mosh) cantando «We are sudamerican rockers», seguido de ellos, apareció en González interpretando «Bolero falaz» de Aterciopelados. En 1998 el videoclip de «Sexo» fue premiado con el Coral Negro en el Festival de Cine de La Habana, Cuba.