LOS PRISIONEROS TERCERA PARTE

Henríquez, Manzana y disolución (2003-2006)

Miguel Tapia (en el medio) con un fanático a bordo de un avión con destino a Iquique en 2004.

Durante el año 2004 se integran a la banda como integrantes fijos Sergio Coty Badilla y Gonzalo Yáñez. Esta nueva formación sacó un disco el año 2004, con el nombre de Manzana. A partir de entonces, la banda decide radicarse en México. Por estos motivos Yáñez deja el grupo.

A finales del año 2004, Jorge González conversa extensamente sobre su historia y obra con el periodista y escritor chileno Emiliano Aguayo, lo que se convierte en el libro Maldito Sudaca: Conversaciones con Jorge González, (Ril Editores, 2005, Chile). Esta es considerada la entrevista más larga que haya dado el músico alguna vez.

El 18 de febrero de 2005, realizan, luego de haberse presentado exitosamente en Canadá, Estados Unidos, México, Ecuador, Perú, Bolivia, Colombia y Chile, durante los dos años anteriores, su último concierto en Caracas, Venezuela. La disolución estuvo pactada desde mucho antes, incluso sus fans más cercanos ya estaban avisados, pero no la prensa, por diferencias de ciudades en que vivían cada uno. Mientras Jorge González había fijado residencia en México, Miguel Tapia y Sergio Badilla, seguían en Santiago de Chile.

El videoclip de la canción “Manzana” es recordado por la aparición de Christell Rodríguez, pequeña cantante salida del programa “Rojo” de TVN.

Legado y política

Según varios autores, Los Prisioneros se convirtieron, por sus las letras contingentes y de crítica social, en la voz de miles de jóvenes chilenos y latinoamericanos de los años ochenta. Según Jorge González (líder y compositor del grupo), Los Prisioneros no pertenecían a ningún partido político y sus canciones no estaban sustentadas en una base ideológica ni contestatarias sino que una vez hecha aparecen el trasfondo, «Sólo contamos lo que cualquiera siente. Hay gente que reclama contra la sociedad capitalista no porque se haya leído a Marx sino porque simplemente no le alcanza la plata para comprar todo lo que la televisión le enseña que debiera tener para ser feliz. (…) Decir que somos contestatarios suena muy publicitario. Nosotros no reclamamos contra una persona contra el sistema como tal.»

El 1 de julio de 1983 fue el año en que González, Narea y Tapia se hicieron llamar por primera vez «Los Prisioneros», mientras que por otro lado, el 11 de mayo de ese año, se llevó a cabo la primera protesta en contra el régimen de Augusto Pinochet dando una cadena de 12 protestas hasta fines de octubre de 1984. Ambos caminos se cruzaron y Los Prisioneros sin quererlo se convirtienron en su estandarte de lucha haciendo que fueran censurados dentro de los principales medios de comunicación, entre ellos la entonces red estatal del gobierno, Televisión Nacional de Chile (Canal 7), se salió de las señales de la Teletón de 1985, en cuanto Los Prisioneros hicieron su aparición. Según Narea, detectaron que podían ser algo peligrosos para la estabilidad del gobierno del General Pinochet, mientras que Fonseca aseguró que en el primer álbum de la banda, La voz de los 80, no se hacía ningún ataque directo a la dictadura ni un tributo a Salvador Allende. Carlos Fonseca dijo que ellos tenían otra visión de la música, querían ser exitosos. «Por eso no circunscribían las letras a Chile. Ahora, con el tiempo, uno se da cuenta de que pese a eso la gente convirtió esas canciones en una herramienta de lucha contra la dictadura. Por eso Jorge se incomoda cuando le preguntan sobre esto, porque él nunca sintió haciendo canciones de protesta».

Claudio Narea en su autobiografía Mi Vida Como Prisionero dijo que si bien Los Prisioneros no era una banda política simpatizaban con ideas de izquierda:

«Recuerdo cuando Jorge comenzó a hablar de socialismo un día mientras caminabamos por San Miguel. (…) Me decía que era lo más justo, que nadie se moriría de hambre y que la vida sería mejor para todos cuando se implantara ese sistema, y que de seguro se iba a implantar. (…) Pero en realidad no era tan común que al interior de la banda habláramos sobre política, pues la música era lo que nos llenaba. (…) No tuvimos presos políticos en nuestras familias, ni salíamos a protestar, (…) aunque igual llegamos a detestar a Pinochet observando las cosas que pasaban por esos días, como el caso de los profesionales degollados, por ejemplo. Jorge González ha dicho muchas veces que la letra era un relleno en las canciones de Los Prisioneros. Él fue quien inventó aquellas canciones. (…) Nuestra banda será recordada siempre por los que vivieron la dictadura, precisamente por eso, porque había dictadura y no se podía hacer casi nada, salvo cantar canciones de Los Prisioneros. No tengo ni idea si la fama y la popularidad de la banda hubiesen sido igual sin los milicos, pero me da la impresión de que no. Creo que pertenecemos a esa época nos guste o no.»

Al otro día del plebiscito, Jorge González interpretó el sentimiento de alrededor de 500.000 jóvenes que votaron NO, al declararse «más aliviado que alegre», sabiendo que pese el fin de la dictadura, esto traería secuelas —aunque no tan graves— en lugar de mejorar. «Esto nos lo hicieron los viejos y miren, allí están Jarpa y Aylwin, ellos ya estaban haciendo chuchoca en 1973 y siguen ahí. ¿Crees de verdad que es muy esperanzador mirar a los políticos? Sí, parece que ahora al menos puede haber, si no es esperanza, al menos respiro, tal vez puedas pensar que hay algo que valga la pena en el futuro, al menos que no sientas ese camino bloqueado que sólo te daba ganas de irte y buscarte la vida en otra parte, en cualquiera, en Australia o en Europa».

Influencias y estilo musical


The Clash




















Los Prisioneros en sus comienzos definieron su música como new wave. Cuando entraron al Liceo N. º 6 escuchaban The Beatles, Kiss, Queen y Bee Gees. Pero fue The Clash, —de acuerdo a las palabras de Claudio Narea— después de haber escuchado un especial de Radio Concierto en 1981, dedicado al último trabajo del grupo británico punk, Sandinista!, que inspiró la música de la carrera del trío san miguelino en su inicio. Quedaron sorprendidos por la diversidad de sonidos pasando desde el rock, reggae, jazz hasta vals con un toque humorístico, algo nuevo para ellos. Jorge González lo señaló como su disco favorito. La influencia de The Clash se hizo evidente en los discos de La voz de los ’80 y en La cultura de la basura; y en la lírica y la estética del videoclip «We are sudamerican rockers».

Continua leyendo en LOS PRISIONEROS cuarta parte…