VIOLETA PARRA SEGUNDA PARTE

En 1935, su madre y sus hermanos llegaron a Santiago y se instalaron en la comuna de Quinta Normal.


Clara Sandoval, madre de Violeta Parra.

Tres años más tarde se casó con el empleado ferroviario Luis Cereceda, a quien conocioen el Tordo Azul, Le habla de estaciones, de pitos y campanas. Se casan en 1938, con el que tuvo dos hijos: Ángel e Isabel. Ambos se convirtirían en importantes músicos y adoptarían el apellido materno al ingresar en el ambiente artístico. El matrimonio —que vivió en Llay-Llay, Valparaíso y Santiago—, no tardó en presentar inconvenientes, dado el carácter inquieto y lleno de distracciones de Violeta —cantaba en botes del puerto, se presentaba en radios y se había unido a un grupo de teatro—, que no se acomodaban al ideal convencional de esposa. Se separaron en 1948, pero antes, Cereceda, que milita en el Partido Comunista, iniciaba a Violeta en la actividad política y ambos participan ayudando en la campaña presidencial de Gabriel González Videla (1946).


Violeta y su hijo Angel.


Angel Cereceda Parra.


Isabel Cereceda Parra.


Violeta e Isabel

Respecto a su relacion con Luis Cereceda Violeta escribio:

Anoto en mi triste diario,
Restaurán El Tordo Azul;
allí conocí a un gandul
de profesión ferroviario;
me jura por el rosario
casorio y amor eterno;
me lleva muy dulce y tierno
at´a con una libreta
y condenó a la Violeta
por diez años de infierno.

En 1949 nace su hija Carmen Luisa Arce Parra y ese ese mismo año contrae matrimonio con el padre de la niña, Luis Arce. En 1952 nace su hija Rosita Clara. En la misma época, editó sus primeros discos junto con su hermana Hilda, para el sello RCA Victor. Se trataba de grabaciones en formato single de canciones populares chilenas, como El Caleuche, La cueca del payaso y La viudita. El dúo funcionó de manera constante hasta 1953.


Carmen Luisa Arce Parra.

Las Hermanas Parra – La viudita

A partir de 1952, Violeta, impulsada por su hermano Nicanor Parra, empieza a recorrer zonas rurales grabando y recopilando música folklórico. Esta investigación la hace descubrir la poesía y el canto popular de los más variados rincones de Chile. Elabora así una síntesis cultural chilena y hace emerger una tradición de inmensa riqueza hasta ese momento escondida. Es aquí donde empieza su lucha contra las visiones estereotipadas de América Latina y se transforma en recuperadora y creadora de la auténtica cultura popular.

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Asi comenzó su extensa labor de recopilación de tradiciones musicales en diversos barrios de Santiago y por todo el país. En estas andanzas, conoció a diversos poetas, incluyendo a Pablo Neruda y Pablo de Rokha. Su hermano Nicanor la estimuló a asumir con personalidad propia la defensa de la auténtica música chilena, en contra de los estereotipos que hasta ese momento se manejaban. Es así como su repertorio, hasta entonces basado en valses peruanos, corridos mexicanos, boleros y cantos españoles, pasa a las canciones más tradicionales del campo chileno, que le permiten descubrir los valores de la identidad nacional como ningún otro artista lo había hecho antes.

Esta labor de recopilación está plasmada en más de tres mil canciones, reunidas en un libro (Cantos folclóricos chilenos) y sus primeros discos en solitario, editados por EMI Odeon.

Los primeros viajes

En 1953 grabó los exitosos sencillos Casamiento de negros y Qué pena siente el alma, que se convirtieron en dos de sus canciones más conocidas.

Violeta Parra – Casamientos de Negros

VIOLETA PARRA – que pena siente el alma (Original)

Al año siguiente (1954), mantuvo en la Radio Chilena el programa Canta Violeta Parra, y ganó el Premio Caupolicán a la folclorista del año, lo que le valió una invitación para presentarse en un festival juvenil en Varsovia, Polonia. Aprovechó este viaje para recorrer la Unión Soviética y partes de Europa.

Fue particularmente provechosa su estancia en París, ya que allí grabó sus primeros larga duración (Guitare et chant: chants et danses du Chili, editado en 1956, y una serie de canciones grabadas que se editarían en diversas compilaciones posteriormente), que incluían exclusivamente canciones recopiladas del folclore chileno. El éxito obtenido en Europa era inédito para cualquier artista chileno, y Violeta se llenó de inspiración y creatividad. Fue en París que se enteró de la muerte de su hija Rosita Clara.

El Folklore de Chile. Volumen 1. Violeta Parra, Canto y Guitarra.1956

Violeta Parra- cantos de chile- 1956-[Disco Completo]

Violeta Parra-1956-acompañada de guitarra (Folklore de Chile Vol. II)

En 1957 regresó a Chile y en noviembre se va con sus hijos Carmen Luisa y Ángel a Concepción, contratada por la universidad penquista. Allí funda, al año siguiente, el Museo Nacional del Arte Folklórico y posteriormente regresa a Santiago.

Cuatro discos suyos aparecieron en ese período (Canto y guitarra, 1957; Acompañada de guitarra, La tonada y La cueca, todos de 1957), en la etiqueta de EMI Odeon, con varias de sus primeras composiciones. Acá asomaba la cantante preocupada de temas sociales (Yo canto a la diferencia), la brillante constructora de décimas y composiciones poéticas (Verso por desengaño) y la musicalizadora de poemas (Cueca larga de los Meneses, de su hermano Nicanor). Los discos se grabaron con el mínimo acompañamiento de una guitarra de madera, y en la actualidad se encuentran descontinuados, al igual que su álbum editado en Argentina (donde se censuró su polémica canción social Por qué los pobres no tienen”) y el álbum Toda Violeta Parra, lanzado en 1960.

Violeta parra composiciones para guitarra 1957- [Disco Completo]

Violeta Parra -(1957)- La Tonada presentada por Violeta Parra Disco Completo.

Violeta Parra -1957- La Cueca presentada por Violeta Parra Disco Completo.

Violeta Parra – 1960 – Toda Violeta Parra (Folklore de Chile Vol. V)

Además, su actividad artística se diversificó: trabajó en cerámicas, pinturas al óleo y arpilleras. Trabajó un tiempo en un museo de arte popular y folclórico que ella misma fomentó a crear en la Universidad de Concepción y luego viajó por casi todo Chile, ofreciendo cursos de folclore y recitales.


De forma autodidacta aprendió y desarrolló
un importante trabajo sobre “arpilleras” (tapices)

Una chilena en París

En 1961 Violeta se fue a Argentina, donde vivió en General Pico y Buenos Aires y en junio se reúne en esta última ciudad con sus hijos Ángel e Isabel y su nieta Tita para embarcarse rumbo a Finlandia para participar en el VIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes de Helsinki.

Violeta Parra – 1961 – En Argentina-[Disco Completo]

Después, recorre la Unión Soviética, Alemania, Italia y Francia, donde se instala en París. Allí cantará en el Barrio Latino y dará recitales en Teatro de las Naciones de la Unesco, actuará en radio y televisión junto a sus hijos, bordará arpilleres y hará esculturas en alambre.

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