VIOLETA PARRA

Violeta del Carmen Parra Sandoval (San Fabián de Alico o en San Carlos, el 4 de octubre de 1917 – Santiago de Chile, 5 de febrero de 1967) fue una cantautora, pintora, escultora, bordadora y ceramista chilena, considerada por algunos la folclorista más importante de Chile y fundadora de la música popular chilena. Era miembro de la prolífica familia Parra.

HISTORIA


Casa de nacimiento de Violeta Parra, ubicada en El Roble Nº 531 y 535, San Carlos. Desde 1992 es considerada Monumento Histórico de Chile.

Hija del profesor de música Nicanor Parra Parra y la campesina Clarisa Sandoval Navarrete, Violeta tuvo cinco hermanos y dos medio hermanos. Nicanor, Hilda, Lalo, Roberto, Lautaro, Elba y Óscar Parra.

Existe controversia sobre su lugar de nacimiento, probablemente basada en que San Fabián pertenecía antiguamente al Departamento de San Carlos y en general a que las subdivisiones políticas y administrativas de los lugares geográficos en la zona han sufrido repetidos cambios. La Municipalidad de San Carlos afirma —en su sitio oficial y un cartel a la entrada de la ciudad— ser «la cuna de Violeta Parra» y la casa ubicada en la calle El Roble N°535-531 fue declarada monumento histórico en 1992 porque supuestamente allí nació la cantante. La familia de Violeta Parra, en cambio, no ratifica este dato y en el sitio de la Fundación Violeta Parra se afirma que la folclorista nació en San Fabián de Alico, localidad ubicada al interior de San Carlos.

“No eres de este planeta”, asegura porque Violeta nació con un diente, y agrega: “Así comentan parteras y matronas sureñas”. Mientras, Clara Sandoval, la mamá de los nueve hermanos Parra, cose pañales para Violeta. “Esta cabra maravilla/ es astuta como un lirón…”, Cuenta su hermano Roberto.


Lalo Parra

La infancia de Violeta transcurrió en el campo, aunque de 1919 a 1921 la familia residió en Santiago, para regresar ese año al sur, a Lautaro; después se trasladó a Chillán y finalmente se instaló en Villa Alegre.

Su madre se afanaba sobre la máquina de coser para cooperar a la mantención de la numerosa familia. Violeta sufría continuamente de enfermedades, incluyendo un ataque de viruela a los tres años. Mientras mejoraba, se divertía junto a sus hermanos en las aguas del vecino río Ñuble y en los aserraderos y barracas del sector.


Rio Ñuble Chile.

“Violeta, Hilda, Eduardo y Roberto formaron un grupo unido y solidario. Donde iba uno iban todos, y ganaban sus pesos limpiando tumbas y arreglando floreros en el cementerio, o bien barriendo, lavando platos y sirviendo comidas donde los vecinos, los Bobadilla, que tenían posada y cocinería”, reconstruye el escritor Fernando Sáez en La vida intranquila (1999), su biografía de Violeta Parra.


Una joven Violeta Parra.

Los niños revelaron precozmente su inclinación al espectáculo. Imitaban a los artistas de los circos que se instalaban en las proximidades del hogar. Se disfrazaban con atuendos de papel; Violeta y su hermano Lalo, cantaban a dúo y montaron varias representaciones por las que cobraban entradas a los niños. Violeta empezó a tocar la guitarra a los 9 años, mientras que a los 12 compuso sus primeras canciones.


LALO PARRA, Tío Lalo para los sobrinos y cercanos.

Por los cambios de trabajo del padre, profesor primario, ha conseguido trabajo en Lautaro, como profesor en un regimiento. Corre el año 1921. soñando con angelitos… la sureña ciudad fue otro domicilio de la familia durante la infancia de Eduardo. “Hilda, Violeta, Eduardo y Roberto formaban un grupo unido y revoltoso que pasaba el día jugando, recorriendo las orillas del río Cautín, cercano a la casa, escuchando a su padre cantar acompañado de guitarra bajo los árboles del sitio”, consta en la misma biografía. “De ahí nació la costumbre de aprender canciones que el padre premiaba con alguna moneda”.

la escuela inconstante ( Violeta Parra)

Como nací pat´e perro
ni el diablo me echaba el guante;
si pa´la escuela inconstante,
constante para ir al cerro.
Lo paso como en destierro
feliz con los pajaritos,

La familia está más pobre que nunca. Realizó los cursos primarios y estuvo un año en la escuela normal, que abandonó para trabajar en el campo y ayudar a su familia, ya que su padre enfermó gravemente. Los zapatos eran un lujo, los vestidos se los cosía su madre con retazos. Los problemas económicos se agravaron cuando el padre falleció en 1931, cuando Violeta tenía 15 años. El hermano mayor Nicanor viaja a Santiago a terminar sus estudios y entrar en la universidad. Ella y su madre arrastran con el peso de la casa. Se ocupa de empleada, atiende a sus hermanos, termina de estudiar. Los hijos de la familia lucharon por sobrevivir saliendo a cantar en restaurantes, posadas, circos, trenes, campos, calles e incluso en burdeles de ciudades como Chillan, San Carlos, Arauco y sus alrededores.

Llegada a Santiago


Edificio de la Escuela Normal de Niñas, donde estudió por un tiempo la cantautora.

Cuando va a cumplir los 19 años, Nicanor le escribe que se vaya a la capital. Violeta huye de casa. La llegada a la Alameda es triste, se le viene el mundo desconocido encima. Corre el año 36. La muchacha se siente totalmente pedida en santiago y Nicanor debe ayudarla mucho en esa etapa:


Nicanor Parra en 1937

De su hermano Nicanor, Violeta cuenta “Del momento en que llegué mi pobre hermano estudiante se convirtió, en un instante, en pairé y mairé a la vez.

Retomó los estudios en la Escuela Normal de Niñas, donde no se sintió a gusto, porque era el canto y no la escuela lo que le interesaba. Por eso, Se independizó de Nicanor . Y se empeña mucho en responderle a su protector. Cuando ella le dice que desea cantar y tocar guitarra, Nicanor le habla de la importancia del estudio. En la escuela se siente terriblemente encerrada y alcanza a durar un año. La plata se hace cada vez más escasa y la joven Violeta debe empezar a trabajar para subsistir. Pero ¿qué sabía hacer ella que no fueran las labores del hogar y cantar algunas cosas? Después de golpear muchas puertas y hablar con mucha gente, encuentra un puesto el el restaurante “El Tordo Azul”, un boliche cerca de la Estación Central, y en “El Popular”, junto con su hermana Hilda. Allí sirven a las mesas, preparan las comidas y sobre todo cantan para los clientes. Es gente muy brava y Violeta sigue conociendo los recovecos insólitos de la pobreza: hombres que pelean a cuchillo, niñas violadas, hombres tristes…


Violeta y Nicanor

junto con su hermana Hilda, en un dúo de música folclórica llamado Las Hermanas Parra, con lo que tenía una fuente de ingresos. , formando con su hermana Hilda el dúo Las Hermanas Parra, y comenzó a cantar en diversos boliches populares, como El Popular y El Tordo Azul, para financiar su estadía en la capital. Entonces, efectuó sus primeras grabaciones de tonadas, al igual que sus hermanos Eduardo y Roberto.


Cartel anunciando una presentacion de Violeta Parra

Lalo Parra estaba interno y Violeta Parra asistía al liceo, pero ninguno estaba dispuesto a abandonar la música. “Fue a la Violeta a la que se le ocurrió que si me se sacaba malas notas iba a quedar repitiendo y me iban a quitar la beca: ésa era la única forma de salir del colegio. Así que comencé a sacarme puros dos y tres”, recuerda Lalo Parra. “Hasta que llegó fin de año, quedé repitiendo y pa’ fuera. Agarré mi certificado y me fui feliz. Nicanor se quería morir con todo esto. Más encima, mi hermano Roberto ya nos había conseguido pega en un local de calle Matucana. Así, a los dos o tres días ya estábamos cantando, Roberto, la Violeta y yo, más mi hermana Hilda que había llegado de Chillán”.


Hilda Parra

Es local, situado en Matucana 1100, casi al llegar a Mapocho, era la cafetería La Popular, el sitio donde los hermanos Parra empezaron a ganar en Santiago sus primeros sueldos por cantar. Rancheras, corridos y boleros eran el grueso del repertorio, conforme lo dictaba la música en boga; cuecas y tonadas eran menos frecuentes, según documenta Fernando Sáez. Luego vinieron otros restaurantes y quintas de recreo, como el antes mencionado Tordo Azul, también en Matucana y Mapocho, El Rancho Criollo, El Zeppelín o, de plano en la Plaza de Armas, El Patio Andaluz, célebre restaurante de la bohemia de la época.


Violeta Y Roberto tenían cinco años de diferencia. Ella era la mayor. Roberto la admira y sabe que no es llegar y hacer un retrato íntimo de la hermana cantautora.

“Cantábamos hasta ópera. La que más le pegaba al canto lírico era la Violeta. Ella era más grande, nos enseñó el himno alemán, el francés. Con eso les dábamos los pesitos para comer a los padres”, cuenta Lalo Parra al escritor Rafael Gumucio en una entrevista con el diario “Las Últimas Noticias” en enero de 2005. Para entonces y a instancias de Nicanor Parra, recuerda el propio músico, la familia Parra Sandoval entera estaba en Santiago, instalada consecutivamente en los barrios de Mapocho, Exposición y Plaza Egaña. Lalo Parra se había casado con su primera esposa, Clara Moreno, y ya estaba dedicado de lleno a la música.

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